DESAMOR Y OTRAS DELICIAS (Poemas)

esa

CON UÑAS Y DIENTES (Poema 21)

 

Te sujetas con las uñas

y construyes un puente

con los fragmentos

de mis ojos,

en la persecución salto

por la borda

de tu pelvis y me acecha la ceguera,

hay un dejo de furia

un rabo de confusión

un aire a volcán

–estamos por alcanzar la otra orilla—,

lloramos por todos lados

para no confundirnos

con la mar, ambos

nos hacemos polvo

y nos reconocemos cicatriz

de alguna nave,

el coito ama

vulva y testículos

se postula el despegue

–presentimos un nuevo olvido–,

te agarras con uñas

y dientes a mi piel

al devenir la detonación

del orgasmo

–el abrazo nos sujeta–:

fue entonces cuando

te separas de ti y yo miro

por la ventana pastar las nubes

–se te ve librar la frontera–

porque eres libre

como las gaviotas.

 

HEMBRA ALFA (Poema 20)

 

Al cobijo del aroma de tu sexo

nos congregamos

largos de alegría

por tu árbol pecho frutal,

una cofradía de perros

alrededor tuyo jadeantes

en el asfalto plateado del abismo,

tan fieles

como quien sostiene

en alto el puño por un ideal:

–Mami, puedes

ordenar la Revolución–,

devotos

de la Santísima Vulva Madre,

las dádivas de tu forma

amorosa de destruirnos,

por quien podría entregar

mi corazón al pedernal

mis porques y mis flancos tuertos.

 

También te amo

pero como aman los bosques

la jungla la atmosfera,

de desgarre en los muslos

–no como ama

el abolengo humano–

con los testículos divinos

y la obligación con la luz.

 

MUSAS (Poema 19)

 

Me musas con tu reloj izquierdo

y tu consigna en alto,

tan formal como un acuerdo

tácito de clorofila musas.

 

Musas verde y protagonizas

el tiburón del viento,

me sabes aceituna blanda

en tu misericordiosa mordida musas.

 

Musas a mandarina

y cicatriz de un árbol pardo,

felino que anda como enjaulado

detrás del alma de un águila que musa

 

Musas a vacío a helicóptero

me musas saliva

y savia

o será qué,

me musa tu idea

tu trampolín kamikaze

de lanzarte a la felicidad:

–porque me musas la muerte–.

 

 

pecho bn

TE AGRADEZCO (Poema 18)

 

Te agradezco

que fueras tú y no nadie

–seguro yo no lo hubiera logrado–,

que fueras lo que fueses

un grito opaco rompiendo

en agujas de cuarzo

–seguro yo hubiera intentado repararlo–,

te agradezco entonces

el abandono de nuevo

la tetera

el rinoceronte

y el agotado dilema,

marchito,

por los efectos de tal

o cuál cabalgata la ceguera

empedrada

–seguro también hubiera huido–.

 

Te estoy profundamente agradecido

de olfato felino

de las flores amarillas, el viento

me estrella su lámina helada

ahora que el muro tiraste,

volvimos a ver el horizonte

volvimos a quedarnos sin esperanza

y volvimos

a la fosa del vacío de nuestra muerte,

seguramente yo hubiera permanecido infeliz

análogo

obsoleto y terco mucho tiempo más,

te agradezco el pie

el puño la bayoneta

el taladro,

gracias francamente,

por todo lo inesperado

partiste –seguramente de fuego—

dejándome la dicha al recordar

el motivo de las alas y la amplitud

de nuestros espíritus.

 

FLORA (Poema 17)

 

En la grieta:

por ahí donde dejó

un rasguño el sismo

que partió en dos el universo

 

Un socavón tremendo

por donde pudieron haber

implotado dos de mis golondrinas

preferidas; puse ahí

la cerradura del pecho,

ahí la ventana que mira

el muro de la torre de enfrente,

por ahí por donde se filtra

el agua rompió el tubo del gas

y escapan fuegos fatuos del alma emparedada

 

Cuánto silencio se necesita

para llenar los pulmones

con una fuga

que silva al correr del viento,

porque nuevamente lloverá

y flora imperdonable ahí

–después del exterminio–

entre la seda

la herida voluptuosa

la terca Vida.

 

 

CHOCOLATE (Poema 16)

 

Pero en la mañana

hundía el pan en su coño

de chocolate como en un jarro

 

bigotes de leche

y un pelotón de mariposas

caído en batalla de las sábanas

 

pan de dulce y champurrado espumoso

 

hundí el dedo en la efervescente

lírica del amanecer su vulva

el aperitivo insaciable

 

a la luz del día

corazón cuando

todo se ve

 

escavando al menos un recuerdo

de contingencia, una línea vertical

que uniera los sentidos, escavando

al menos entre tus dos mareas

por un trozo de cosmos,

balanceo trepidatorio que vierte

el desayuno sobre los cuerpos

cavados: El silbato del tren

el despertador

cuenta regresiva

salto por la ventana,

tu sonrisa se hizo rocío y

me hiciste un guiño de albatros

al bajar corriendo las escaleras;

mujer fugitiva

que dejó su sombra

al gato polizonte que lame la leche

derramada en el colchón.

 

manoseadas

 

LA VERDAD (Poema 15)

 

Cielo siempre

te dije la Verdad

aunque conservarás

el beneficio de la duda

 

te lo dije todo de Verdad

aunque ya ni recuerdo

tan verdadero lo uno

como lo otro

 

hasta con mi silencio

te confesé la Verdad

y con todas mis fuerzas

 

te lo dije

aunque ni supiera

la Verdad por eso tuve que inventar

 

te lo advertí

ya ni sé qué dije

 

Cielo siempre te creí

cielo y siempre te creí lienzo

para el vuelo, también creí

que me dijiste la Verdad siempre

–o que al menos la inventaste–,

ay corazón

vagabundo la revelación

es un horror de Verdades,

pero ni tú ni yo,

abandonados a la deriva

en un mar de confusión

en muletas y lisiado del tiempo,

en un juramento

arbitrario

y siniestro, lo confieso,

entre tanta Verdad –obvio–

en algún momento debí engañarte.

 

VIERNES (Poema 14)

 

Ven bañada de flores

insecticida y desintoxica tu sonrisa

–no intentes

hacerme creer que tengo debilidad liviana–,

cuando pases quítate los zapatos

no traigas los microbios del mundo

a este rincón turbio

 

Y no quiero quererte

aunque te quiera

no quiero trasfusión

de miedos en serio

lávate las manos

 

Te prometo ignorar las golondrinas

que guardas en tu aliento, juro

lavarme los dientes y no dejar ahí ni un suspiro

 

Cuando vengas por favor no vengas hermosa

ni preparada para las nupcias

evitaremos terapias de cualquier frontera,

entre tu piel y mi piel

hay un estricto operativo

aduanero: sólo circular mentiras

 

Me lavo de ti no quiero encontrar

ni una espora o mancha de labial

que siembre en mi la necesidad

de una dosis más y otra más,

en serio si le saco a contagiarme

no fuera ser que por esa heridita

entrarás hasta el pecho –y chales–

quién sabe cuántas historias traes

cuánto paraíso

cuánto lodo

y cuánto ecosistema,

y yo, querida, yo soy sordo

pálido y desconfiado,

me protejo del amor

como de una alimaña ponzoñosa

por eso esta cita,

mercenaria y diplomática,

una danza de dos calacas

en el ritual

de los viernes de látex.

 

 

EN ALGÚN SITIO (Poema 13)

 

Sigo creyendo

que estás escondida

en algún sitio de la casa

 

agazapado gato del tiempo

por saltarme y estrecharme

con sus dudas de viernes

y ventarrones distraídos

 

finjo,

y pongo otro plato a la mesa

como a un corazón muerto

su ofrenda de noviembre,

por ahí debes de andar

seguro

escondida de la vida

comiendo del huerto, seguro

 

No creo que saltaras por la ventana,

¿o será que saliste

lloviendo a jugar de nuevo

a las escondidillas en el universo?,

y por fingir dejaste un par de almohadas

del lado de tu sombra y una grabadora

con tus pensamientos,

seguro

no sé,

te habrás perdido

entre tanta ropa sucia,

o dejaste tus ojos

en circuito cerrado

con cámaras y los trastes rotos,

sigo pensando

que estás por ahí

escondida y me quiero ir

del mundo,

me asechas y me calculas

cual chinche

vampiro que sigue

chupando mis sueños.

 

3

LOLA  (Poema 12)

 

Te perdono el disfraz y la cuadratura

del colegio, corazón acróbata

que cuelga de ese trapecio

de tu escote, la virginal silueta

desde el mirador de tus zapatos largos

desde donde dominas la caída

angelical, te perdono entonces la inocencia

y el anzuelo oxidado

que lanzas al agitar las pestañas

mientras levantas tus trigos como falda.

 

Te debates en otras tús

con trastornos de personalidad

por el concepto de enfermera

o mujer fatal, en cambio te

empanizas el rostro como para que nadie

te reconozca tercer o cuarto hervor:

–Y me pedirás que te perdone

tus travesuras de mujer loba–.

 

Te perdono todo hasta los pudores

de tus treinta y tantos de moral relajada

y la celulitis de un par de embarazos

mercenarios, los caprichos quincenales

y los berrinches consecuentes de tus imposibilidades:

te perdono incluso no saber volar.

Ni modo de no perdonarte

la sobreactuación barata de tus orgasmos

panteoneros:

–¡Ah!

¡Ah!

¡Oh si papito! ¡Si papi si!

¡Ah Ah Ahhhhhhhh!           ¡Ah!                ¡Ah!–

Porque aunque me confundas con tu padre

te perdono claro aunque

te mereces un par de nalgadas

por cada cosmos,

te perdono chiquita preciosa

sabrosura mi niña casi todo,

mi reina,

menos que te rasures el coño nena

porque eso si me conflictúa.

 

VAN GOGH (Poema 11)

 

Voy repartiendo letras

de mi nombre

como Van Gogh orejas,

por eso cuando me nombran

no escucho el llamado

y en su caso,

aparece un séquito de prostitutas

por cada pedazo mío

que quieren quedarse

con la herencia

de mis girasoles.

 

SIEMPRE (Poema 10)

 

Que poco te dura

el siempre mi vida

como para gastarlo

en hubieras de arena;

donde las olas borran

ese beso mi vida

jamás imparcial:

y aunque fuera una sola vez

tampoco es siempre

mi vida incompleto

rompo en saltos mortales.

 

Que poco te dura el siempre mi vida

como para gastarlo en leyes universales

que no podrás demostrar,

siempre aparentarás no

mentir mi vida sólo la promesa de a veces:

recuerda que siempre es más probable

los nunca o en su defecto la falacia:

“y vivieron felices para siempre…”

 

con firma

LA IDEAL (Poema 9)

 

Antes que nada

no soy hombre

para mi mujer ideal,

que por más larga pudiera tenerla

estoy corto para las exigencias

de las noches que no llenaré.

 

A ella la quiero:

Hermosa para mis celos enfermos

para mis aprensiones su vuelo ligero

y su claridad para mi antorcha apagada,

mi guerrero lisiado para su batalla victoriosa

y autentica que no me permita idealizarla

–por eso cuando me vea roto

de nube o de llano–,

mi mujer ideal me pateará por mi

bien la palabra y hará de mi flor un trámite

bancario, mi mujer ideal, regordeta chichona

de buena pierna sin complejos le pido

me someta a sus encantos poco estereotipados.

 

Mi mujer ideal será

tan lista

que no se dejará embaucar

por un tonto como yo,

y por más chingona que sea

seguro no me aguanta

el futbol los domingos,

quizá ni mis pedos

y mi refrigerador

con los retazos de mis amores:

Ay mi mujer ideal

que curará mi fiebre:

–Será casi tan perfecta como mi Madre

y yo sin condiciones–.

 

PÁJARO (Poema 8)

 

El primer pájaro

al amanecer

después de cuatro décadas

de noche; una canción

que nos obliga a los besos rojos

y soltar los perros a olisquear

los sexos dislocados,

el primer pájaro

de vuelo violento

azulputrefacto

que rasga el domo

hecho mierda,

el primer pájaro

agónico amor

del que nunca más alzó el vuelo.

 

POR FIN (Poma 7)

 

A veces ni sobrevivo

y por lo general me rindo

al más vil de los venenos,

y día a día me doblego

o me denigro

por un pensamiento obsesivo.

 

Globalmente

cuando se trata de huir

prefiero encarar

cual consumada víctima,

para así concebirme

plenamente

victorioso de compasión.


esa 1

 

 

COSAS DEL DESTINO (Poemas 6)

 

Con los platos nos estrellamos

dos tres veces los espejos

y fundimos el futuro

en quesadillas para llevar;

 

nos dimos de frente

y sin tregua la lista

de nuestras imperfecciones

cometiendo faltas fuera del área;

 

le apostamos al galgo rabioso

arriesgando el pellejo y maquillamos

al cadáver arrimado

que nos vio nacer:

Vivimos feliz muertos

y plenos de ceguera

porque creímos que lo importante

de apostar era ganar.

 

VOLAR (Poema 5)

 

Decidí emprender el vuelo

teniendo el cielo a mis pies:

me voy a

volar

a otro ayer:

con ese deseo de no estar

y no revivir pidiendo

clemencia a la ligereza.

 

No fuimos olvidados

por nada

ni quemamos la ruta

por nadie:

¡Nacimos ave de malagüero!

 

Con un deseo sublime

de estrellarnos de bruces

en un cielo azul

reflejado

en un charco.

 

PASIONES DE RECREO (Poema 4)

 

Tomó la autopista resbalosa

de su vagina las llantas, derrapando contra

una cerca electrificada dio las primeras

señales de placer

(vuelta y vuelta

de perrito y misionero

por el aire),

viró el volante hasta

donde le diera la vuelta al infinito

para amarrarse a la nada,

un evangelio suicida

que no pretende más allá

que sobrevivir a orgasmos

–la carne se abre–,

un grito largo al salir la nave

desbocada por la barranca:

–Cásate conmigo—dijo ella.

 

Se casaron al vuelo y al poco

rato le encontraron el fondo al vacío.

body corazon

FULL MOON (Poema 3)

 

Te obedezco luna

cual súbdito la mitad óvulo

ciego,

pendo de tu noche y

en la elevación se me

escurre el cuerpo

por la alcantarilla;

llovizna menos –en el mejor de los caos–

se levanta mi pene

rozando, a penas largas,

tu clítoris psicótico.

 

LA MATA CON UNA SARTÉN (Poema 2)

 

Que paciencia

–y antes del desayuno—

ni siquiera la baba del sueño

se habían limpiado,

los huevos crudos abatidos

se le cayeron de las manos;

cómo puede ser sin tener

al menos la esperanza de sal.

 

(La nota no hablaba de lo insípido

del tiempo, ni del espacio vomitado,

ni la lluvia ácida con la que lavaban

la mierda de los zapatos)

 

No pidió recompensa

–la amaba—cómo se ama con amor negro

y la mató de impotencia:

las perlas de la Virgen

son invaluables a penas

se tatuó su nombre en la cárcel.

 

Él siendo fiel y sofisticado, tomó la pistola

y disparó dos veces:

una vez

por desamor en la cafetera

y en la sartén otra más

por oficio del infortunio, revotándole en la cabeza,

con la ilusión de resucitar

degollado.

 

PANIQUE (Poema 1)

 

Su calle no es su calle,

ni su sombra su sombra a penas

una convención de la noche

mis ojos,

porque lo que miro

no lo miro

ni lo que pienso

lo pienso.

 

Todo es una fórmula

que insiste en no atinar

su intensión –en eso sólo

en eso es perfectamente insoportable–,

y aparece nunca

ni los siempres

siempre,

insisto,

porque el aire ni aire es

el vuelo de mis palabras

levantando su vestido

sin su calle:

sólo el supositorio

mal puesto a la realidad

que ni realidad es.

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